Voilà, j'espère que vous savez lire l'espagnol ! Il y a un mois, les inondations au Pays basque avaient détruit totalement les grottes de Zugarramurdi. J'y avais parlé avec Lourdès, l'employée de la grotte qui m'avait fait état d'une situation catastrophique. Je suis bien contente que ça ouvre à nouveau. Et j'ai été consultée pour la création de ce "musée de la sorcellerie" à Zugarramurdi, et mon livre "le solstice des maudites" leur a servi de base de réflexion, donc je place beaucoup d'espoirs dans ce projet ambitieux. Gora sorginak !
Una vista general interior de las cuevas de Zugarramurdi, unas de las más visitadas de Navarra por su historia vinculada al mundo de la brujería. [AZANZA]
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Veinticinco personas trabajando de manera casi ininterrumpida permitieron reabrir este complejo kárstico superficial situado a unos cientos de metros del casco urbano de Zugarramurdi, en el camino hacia la localidad vascofrancesa de Sara. La cavidad abierta por la mano del hombre y por una corriente de agua que ese día fue especialmente caudalosa mantiene su forma, aunque ha quedado despojada de piedras y arenas en algunos puntos según ayuda a reconocer el alcalde de Zugarramurdi, Jesús Aguerre, uno de los impulsores y defensores de los planes turísticos de la localidad.
Los trabajos de recuperación supusieron la retirada de gran cantidad de tierra, piedras y también árboles que arrastró el agua hasta el interior de la cueva. Se ha levantado de nuevo un muro de contención de más de 200 metros y se ha rellenado el suelo de la cueva. También se han colocado nuevos puentes de madera peatonales, ya que sólo se mantuvo el que da paso a las inmediaciones de la cueva al otro lado del pueblo, e incluso se ha mejorado el paseo que se puede realizar por las inmediaciones, con una pasarela de madera y el muro junto a la regata del Infierno.
Las obras en su conjunto han supuesto una inversión de 150.000 euros y han evitado que unas 10.000 personas, atendiendo a las visitas de mayo de 2006, pudieran entrar en su interior mientras se llevaban a cabo. Aún así, en las tres semanas transcurridas desde la reapertura, más de 1.000 personas han entrado en esta cavidad que estudió José Miguel de Barandiarán en 1935 y en la que encontró cerámica prehistórica y láminas de pedernal de facies que atribuyó al magdaleniense.
El museo, el 20 de julio
En lo que no han influido las lluvias y sus efectos ha sido en la puesta en marcha del museo de las brujas que se ha dispuesto en el antiguo hospital de Zugarramurdi. Finalmente se abrirá al público el próximo 20 de julio, aunque inicialmente se había barajado el año pasado como fecha de apertura.
En las últimas semanas, la empresa catalana Stoa, que se ha encargado de producir el montaje interior y que elaboró el proyecto museográfico, ultima junto a los responsables municipales los detalles que permitan que dentro de poco menos de un mes estén visitables tres de las cuatro plantas del edificio de origen religioso y que ahora se consagra a la brujería.
No pueden ocultar en Zugarramurdi que la brujería les ha hecho mundialmente conocidos y que su pertenencia al territorio de Xareta, que aglutina a la también localidad navarra de Urdax y a las francesas de Ainoa y Sara que desarrollan proyectos conjuntos de índole económica, social y cultural, les permitió conseguir fondos europeos para financiar un proyecto que sumando las obras y el equipamiento supondrá una inversión que ronda los 1,6 millones de euros.
El museo de las brujas estará dirigido por la nueva responsable de los recursos turísticos de Zugarramurdi, como el molino habilitado como alojamiento rural y más tarde de las cuevas. Se trata de Ainhoa Aguirre Lasa, natural de Vera de Bidasoa, de 27 años y que empezó a trabajar el pasado 28 de mayo.
Los autores del proyecto museográfico entienden que este equipamiento debe ayudar en Zugarramurdi en particular y en Xareta en particular a potenciar el «turismo cultural». «Mucha gente viene aquí y tras ver las cuevas y leer un poco la historia que se proporciona se quedan con las ganas de saber algo más y aquí van a poder tener la oportunidad de leer, de hacerse a la idea de lo que se vivió aquí y se podrán romper algunos mitos que nos acompañan», relata Jesús Aguerre. De hecho, incide en que se quieren desenterrar falsas ideas o imágenes recurrentes como «las brujas montadas en la escoba o con la verruga», bromea.
Las cuatro plantas del museo (de las que inicialmente se abrirán tres) se dedicarán a contar historias entorno a la brujería, a la labor de unas mujeres «a veces superdotadas» que dominaban las plantas y que en la mayor parte de los casos se dedicaban a «curar a sus vecinos con plantas», en palabras de Jesús Aguerre. Se incidirá sobre todo en los hechos ocurridos entre 1609 y 1610, con el auto de fe de Logroño y el nacimiento del mito de María Ximildegi. En el proyecto museográfico se especifica que será «un centro temático que hable del universo de las brujas desde aspectos históricos, pero también antropológicos, científicos o mediáticos que permitan tener una idea que integre y supere la imagen única de las hogueras y escobas voladoras».
La planta baja incluye un área de recepción de visitantes y un auditorio con un aforo para unas 80 personas en el que se proyectará un audiovisual introductorio al universo de la brujería. Además, se ha previsto también como escenario para la programación propia y de encuentros, talleres, charlas, congresos, ciclos de cine y conferencias temáticas. Preven también organizar talleres de plantas, cuenta cuentos o marionetas y, más adelante, visitas organizadas a escolares o grupos. El acceso se completará con un tienda y con un pequeña oficina de turismo.
En las siguientes plantas comenzará el relato histórico del proceso de Logroño que impulsó el Abad de Urdax al delatar a los vecinos de Zugarramurdi, y del paso de caravanas de mulas por el monasterio y el contrabando de una zona fronteriza. En la segunda se recorrerá la sociedad navarra rural del siglo XVII, pasajes de la Santa Inquisición y de lo ocurrido entre 1609 y 1614, el mayor proceso de brujería que conoce la historia, con 7.000 causas. «En todas las plantas la decoración, el ambiente y las recreaciones juegan con las luces, las sombras, la realidad, el mito...», explica Ainhoa Aguirre tras recorrer una zona donde se reproduce un aula donde interrogaban a los acusados; la jaula en la que les llevaban o la cocina típica de esa época. En el bajotejado del antiguo hospital de Zugarramurdi, que quedó restaurado en 2005, se han dispuesto estanterías en las que se apilarán libros, revistas, fotografías o fragmentos de películas temáticas. La entrada costará cuatro euros.
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Merci Kristof pour la jolie photo.